Gineclinic
Clínica ginecológica en Sarrià-Sant Gervasi
C/ Lázaro Cárdenas, 4 · 08017 Barcelona
Dolor al mantener relaciones, dolor vulvar, atrapamiento del nervio pudendo, hipertonía del suelo pélvico. Cuadros muy invalidantes, muy frecuentes y muy poco explorados.
No hace falta tener todos los síntomas. Con dos o tres que te condicionen la vida, ya merece la pena estudiarlo.
Bajo este nombre se agrupan los problemas de la musculatura, los nervios y el tejido conjuntivo del suelo pélvico y del periné: la plataforma de músculos que sostiene la vejiga, el útero y el recto, y que participa en la continencia, la defecación y la función sexual.
A diferencia de las patologías con lesión visible, aquí el problema suele ser funcional: un músculo permanentemente contraído que no consigue relajarse, un nervio comprimido en su recorrido, una cicatriz que ha alterado la mecánica de la zona, o un patrón de defensa que el cuerpo aprendió después de un parto, una cirugía o un episodio de dolor.
Es el terreno en el que me formé de manera específica durante dos años en Aix-en-Provence, en la escuela francesa de dolor pélvico y disfunciones pelvi-perineales, donde la exploración clínica minuciosa del periné es el centro del diagnóstico.
La musculatura pélvica se mantiene contraída de forma sostenida y desarrolla puntos gatillo que duelen a la palpación y refieren dolor a distancia: a la vulva, la vejiga, el recto, la ingle o la zona lumbar. Es una causa muy frecuente de dolor con las relaciones y de dolor pélvico persistente con pruebas normales. Se diagnostica explorando, y responde bien a fisioterapia especializada.
Dolor vulvar de más de tres meses de duración, quemante, sin una lesión ni una infección que lo explique. Puede ser generalizado o localizado en el vestíbulo (vestibulodinia), espontáneo o provocado por el contacto. Requiere descartar causas dermatológicas, infecciosas y hormonales, y tratar tanto el componente neuropático como el muscular asociado.
El nervio pudendo inerva la vulva, el periné y el recto. Cuando se irrita o queda atrapado en su recorrido —típicamente entre los ligamentos sacrotuberoso y sacroespinoso, o en el canal de Alcock— produce un dolor característico: quemazón unilateral que empeora al estar sentada y mejora al levantarse o al tumbarse. Es un diagnóstico clínico, apoyado en criterios definidos y, si procede, en bloqueos diagnósticos.
Contracción involuntaria y refleja de la musculatura que impide o dificulta la penetración. No es una decisión ni una cuestión de voluntad: es un reflejo de protección. El tratamiento combina fisioterapia, trabajo progresivo de desensibilización y, cuando hace falta, apoyo en sexología.
Dolor en la cicatriz de episiotomía o de cesárea, dolor perineal persistente después del parto, dolor en cicatrices de cirugía pélvica o de mallas. Con frecuencia hay un punto doloroso muy localizado y tratable.
Que duela al mantener relaciones no es normal, no es «cuestión de relajarse» y casi nunca se resuelve solo con lubricante.
El diagnóstico es fundamentalmente clínico y depende por completo de la calidad de la exploración:
La mayoría de estos cuadros mejoran, pero requieren constancia: el trabajo de suelo pélvico se mide en meses, no en semanas.
Pedir una exploración específica del suelo pélvico. La causa más frecuente de dolor con las relaciones con exploración ginecológica «normal» es la hipertonía y el dolor miofascial de la musculatura pélvica, y eso solo se detecta si se palpa la musculatura de forma dirigida.
Si tu suelo pélvico está hipertónico, probablemente te empeoren. Los Kegel refuerzan un músculo que en estos casos ya está contracturado; lo que necesitas es aprender a relajarlo. Por eso es importante saber qué tipo de disfunción tienes antes de empezar cualquier ejercicio.
Mejora de forma significativa en la mayoría de pacientes con un tratamiento combinado y sostenido, aunque puede llevar meses y requiere ajustes. Lo que no funciona es probar una crema tras otra sin un diagnóstico del mecanismo del dolor.
La pista más característica es un dolor quemante en el territorio del nervio que empeora claramente al estar sentada y mejora al levantarse o tumbarse, habitualmente en un solo lado. El diagnóstico se confirma con exploración dirigida y criterios clínicos definidos, no con una resonancia.
No. El tiempo transcurrido no impide el tratamiento. Es cierto que un dolor de años suele haber añadido componentes musculares y de sensibilización, así que el abordaje tiene que ser más completo, pero se puede mejorar mucho.
Paso consulta privada en tres centros de Barcelona y mantengo mi actividad asistencial pública en el Hospital Clínic. Son dos vías distintas: en la privada puedes pedir cita directamente; a la pública se accede por derivación.
Clínica ginecológica en Sarrià-Sant Gervasi
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Centro de especialidades en medicina de la mujer
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Unidad de Endometriosis y Dolor Pélvico
Especialista sénior · Institut Clínic de Ginecologia, Obstetrícia i Neonatologia
C/ Villarroel, 170 · 08036 Barcelona
La actividad en el Hospital Clínic de Barcelona es asistencia pública y no admite solicitud directa de cita: el acceso es por la vía habitual del sistema de salud, mediante derivación desde tu centro de atención primaria o desde otro especialista.
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